Andalucía vuelve a plantarle cara al bloqueo económico, comercial y financiero impuesto por los Estados Unidos a Cuba. Tras ocho meses de intenso trabajo colectivo, el movimiento de solidaridad con la Mayor de las Antillas ha completado con éxito, en Morón de la Frontera (Sevilla), la carga de un contenedor de 75 metros cúbicos con destino a la provincia cubana de Ciego de Ávila.
Este proyecto nace del histórico hermanamiento oficial que une desde hace décadas a la localidad sevillana con su homónima cubana, Morón de Cuba; un lazo institucional y afectivo que constituye el verdadero germen de esta campaña de cooperación internacional.
El envío, valorado en cerca de 195.000 euros, viaja cargado de material clínico-quirúrgico y equipos fotovoltaicos esenciales para hospitales y residencias de ancianos de la Isla.
Una odisea logística frente al asedio a las navieras
Llegar al día de la carga no ha sido un camino fácil. Los organizadores han denunciado las enormes dificultades logísticas que impone el recrudecimiento del bloqueo estadounidense, un cerco que Elsa Fernández, coordinadora del proyecto del contenedor, ha calificado directamente de «brutal y genocida».
Durante estos ocho meses de preparación, la iniciativa ha sufrido el asedio directo sobre el transporte marítimo, viéndose obligada a cambiar de naviera hasta en cuatro ocasiones debido a las presiones y negativas para trasladar la carga a puertos cubanos, lo que encareció enormemente los costes de embarque.
Desde el movimiento de solidaridad andaluz insisten en que estas medidas coercitivas y sancionatorias no van dirigidas contra el Gobierno revolucionario de la Isla, sino que suponen un castigo colectivo al pueblo cubano, traduciéndose en consecuencias tan graves como el desabastecimiento médico, el retraso de miles de intervenciones quirúrgicas o un aumento de la mortalidad infantil.
«Es un asesinato programado de todo un pueblo», han manifestado representantes del proyecto, señalando que la agresión estadounidense, recrudecida hasta límites extremos este último año, busca rendir por hambre y necesidades a la Isla, en una flagrante violación del derecho internacional.
Alianza institucional y popular contra la asfixia
Frente al intento de asfixia, la solidaridad andaluza se ha articulado en torno a esta campaña impulsada por la Asociación Alhucemas de Morón de la Frontera. La iniciativa ha sido posible gracias a la financiación de la Diputación de Sevilla, el Ayuntamiento moronense y el Gobierno de Canarias.
Esta suma de esfuerzos públicos ha caminado de la mano con una amplia red social y política, merced a la colaboración activa y coordinada de organizaciones como la SCCA José Martí, Sodepaz Andalucía, el PCA e Izquierda Unida de Sevilla, el PCPA, Frontera Cero, Tocororo o el colectivo Clásicos y Macarras, a los que se ha sumado además el empuje, desde distintas provincias andaluzas, de asociaciones solidarias como la Máximo Gómez de Arahal, Haydée Santamaría de Almería o Indio Naborí de Jaén.
La relevancia institucional de la jornada ha quedado sellada con la presencia de la Cónsul General de Cuba en Andalucía, María Cristina Delgado, quien ha acompañado y respaldado a los participantes durante la carga.
Los datos de la ayuda humanitaria: ¿Qué viaja hacia la Isla?
El inventario final del contenedor se traduce en cifras contundentes que reflejan la magnitud del esfuerzo colectivo: un volumen total de 75 metros cúbicos y 9,1 toneladas de material solidario que partirá rumbo a la Isla desde el Puerto de Valencia el 3 de noviembre.
Entre los recursos compilados destaca un valioso cargamento clínico-quirúrgico compuesto por medio millón de jeringuillas, 400.000 agujas, miles de sondas, catéteres, un ecógrafo, material de sutura y productos de higiene hospitalaria, a lo que se suman 6 equipos completos de energía fotovoltaica con paneles solares clave para blindar la soberanía energética de las instalaciones. Todo este cargamento servirá de apoyo directo a los profesionales sanitarios y trabajadores sociales de la provincia de Ciego de Ávila, teniendo como destino final dos hospitales y dos residencias de ancianos.
La solidaridad no se puede bloquear
La jornada de carga del contenedor ha sido un ejemplo de militancia colectiva, suponiendo el broche de oro a semanas de esfuerzo previo centrado en la clasificación minuciosa de los materiales, su empaquetamiento y paletización. Decenas de voluntarios y voluntarias se han afanado en coordinar todo este proceso antes de introducir cada caja en el camión.
Desde la organización han querido poner en valor no solo el compromiso de quienes arrimaron el hombro en el almacén durante todo este tiempo, sino el de cientos de personas anónimas que en los últimos meses han aportado desde pañales, vendas y gasas, hasta donaciones económicas esenciales para costear el envío.
Los colectivos participantes han lanzado un mensaje unánime y rotundo de firmeza política: «Se puede bloquear económica y financieramente a Cuba, pero no se puede bloquear la solidaridad». Esta iniciativa es concebida no como un acto de caridad, sino como un deber de justicia internacional y un lazo de ternura entre pueblos hermanos.
El futuro del movimiento: el trabajo no se detiene
Lejos de ser un hecho aislado, el movimiento andaluz de solidaridad con Cuba ya mira al futuro. Desde localidades como Morón de la Frontera se impulsa un proyecto similar para el próximo año y varias de las organizaciones implicadas, como Sodepaz, tienen previsto el envío de nuevos contenedores, demostrando que el trabajo de apoyo a la Revolución Cubana ni se detiene ni se va a amedrentar ante los chantajes imperiales. ¡Cuba no está sola!












